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Boylover o El Eterno Troglodita…
De su Hobby por los niños…
Boyloverismo o introducción a la imbecilidad del pederasta.
Boylover. Este vocablo inglés acuñado y compuesto, sin significado propio, una adaptación del medio criminal de la pederastia y pornografía infantil, sin aval alguno de Academia de la Lengua, y cuyo significado entraña para sus adeptos nada más ni nada menos que “Amante de Niños”, cosa tangencial y perversa desde todo punto de vista, que pretende limpiar el nombre de la pedofilia, la pederastia y la pornografía infantil, todas juntas como una triada maleva que corre vertiginosamente por el cyber espacio, arrastrando consigo ingenuos y pequeños niños que ven en esta palabra una salida a determinadas falencias de su entorno, fenómeno que a su vez, va dejando una estela de destrucción y dolor, de enfermedades venéreas, niños desgarrados física y moralmente, que ya solo esperan fatídicamente, ante la vergüenza… La muerte…
En esto se escudan pues, los adeptos del “boyloverismo”, como fenómeno anti-social criminal, que, curiosamente cuenta con cierto aval y permisividad del gobierno Americano, el “abanderado” de la defensa de los derechos humanos y el denominado “policía del mundo”… Vergonzosa conducta, nada ejemplar y que fácilmente se puede visualizar en la red de Internet en páginas que enaltecen la pederastia, ya no la pedofilia en su raíz gramatical y de la cual, se aferran quienes defienden la atracción (dicen no sexual) por los chicos, que va de meses de nacidos, hasta menos de los 16 años, porque luego, para estos boylover, los chicos pierden su natural atractivo y en vista de su “pubertad”, natural evolución del niño, surgen factores adversos a sus predilecciones: los vellos, la voz grave, los gustos por el sexo opuesto y en especial, su crecimiento, el cobrar estatura, le cuesta a los niños el desprecio de sus otrora adoradores “griegos”… Así, pretenden que se les llame amantes de la infancia, cuando lo único que buscan es su propia satisfacción morbosa; sin importarles la destrucción de inocencias que ello conlleva. Y, aquí, no se necesitan estudios profundos, por que ya docenas de ellos existen desde milenarias épocas. El abuso sexual conlleva a perder la identidad, volverse esclavo, dañar su intimidad, destruir su cuerpo, volverse dependiente del sexo a temprana edad, despreciar los verdaderos valores de la humanidad. Un niño abusado y desatendido en su recuperación, tiende a convertirse en violador, como sus amantes de ocasión que se hacen llamar ahora, olímpicamente: “boylover”.
Esta palabra boylover se asocia más a nuestro extranjerismo “hobby”, aplicado razonablemente a nuestro tema, boylover es aquel ser que tiene como hobby cultivar la amistad de los niños para abusarlos sexualmente. Con todos los agravantes que esto conlleva y que van de la mano con sus actuaciones perversas: pornografía infantil, tortura física y mental, turismo sexual infantil, violaciones y asesinatos sin piedad para obtener videos o fotografías que lleven al máximo el clímax de su incapacidad mental para razonar en favor de los más pequeños. Es pues, para los boylover, un niño: una manía, un juguete, una distracción, un pasatiempo, goma o divertimento; el cual cultiva, adula, consiente, recrea, divierte, satisface aún a costas del gasto económico, que en ocasiones les conduce sabiamente a la ruina, pero ello no es óbice, para que lleve a cabo su razón primaria y principal frente a todos sus “sacrificios”: “CONQUISTAR AL NIÑO”, hacerlo dependiente de sus detalles, enamorarlo y finalmente consumar sin el menor reparo, su fatídico sueño: “poseerlo sexualmente”. Luego de logrado su objetivo, seducido el pequeño, solo restará esperar el tiempo, para que cuando comience su crecimiento físico, si es que algo le deja el desgaste de sus tempranas relaciones sexuales con su “amante o boylover”, llegar a la etapa del aburrimiento! Es cuando el “hobby” se acaba, se pierde la gracia; ya logrado el objetivo, saciado su cavernícola instinto sadista, el que era su preferido “concubino infante”, se trasformará en un estorbo para su vida. Veces hay en que optan por matarles, entonces pienso, cuando alguna vez leo, veo o escucho los noticieros:
– muere arrollado un adolescente en circunstancias extrañas…
– Niño se suicida por razones desconocidas que son motivo de investigación
– Jovencito es arrestado por asesinar a su profesor
– Niños agraden a sacerdote en detalles que son materia de investigación policial…
Titulares como estos, descartados por quienes se dicen letrados judiciales o reporteros avezados, hallarían eco real y verdadero, para las víctimas, si las personas tuvieran la malicia indígena que caracteriza al latino, ahondaría en investigaciones y muchas de ellas, arrojarían como seguro resultado, que el pequeño, que el adolescente, fue víctima de un abuso sexual por parte de algún adulto de su entorno. Pero es mejor callar, es más fácil desviar la realidad y volverse permisivos; porque así como malicia, los latinos también nos estamos caracterizando por nuestra indiferencia ante el maltrato de los niños.
Se deriva, pues, en este orden de ideas, que el boylover es una condición genuina y que no por ello deja de ser perversa y troglodita; no es un sentimiento impuesto, si no, algo buscado afanosamente, es un hobby por los niños que cada uno reglamenta a su manera, sin ley ni coacción; porque es de su gana practicarlo cuando le plazca. Espontáneo, supuestamente libre, exige demasiado esfuerzo a quien lo ejercita, no percibe el cansancio, al contrario, les proporciona un enfermizo placer que suele soportar el dolor causado por la indiferencia, cosa que más adelante recaudará con creces sobre “su bien” amado.
A este fenómeno boylover que cobra más popularidad, negativa por supuesto (en ello colaboramos efectivamente), le cabe perfecto el adagio:
“sarna con gusto, no pica…”

Boyloverismo se convierte pues, en una tarea diaria, un trabajo sin retribución económica alguna, nacido de sus entrañas, que efectúa igual en tiempo de ocio como de trabajo, en tiempo libre, en vacaciones o en enfermedad, en juventud o ancianidad… El único objetivo es gozar mientras lo hace, muchos ya lo idealizan como una descarga de descanso para relajarse de las jornadas de sus labores cotidianas, es otra razón que afirma que ese hobby por los niños, ocio o relax, no es si no un cambio de actividad en su desorden mental.
El hombre que practica el boyloverismo (es una parafilia que muy poco eco encuentra entre las mujeres, razones? El pene quizá), lo hace con tesón, ilusión y constancia; suele ser abusador de temperamento activo y más bien emotivo, comportamiento que le afecta frente a los niños en intimidad, porque frente a los adultos maneja su perfil de diario, como un overol de quitar y poner, su personalidad cobra dualidades, unas posturas infantiles y pedagógicas actitudes, otras tantas, sumergido en una timidez solapada que espera, que su presa quede solitaria para lanzar el zarpazo final, la charla, el éxtasis emocional de sus primeras palabras con su postulado amor pre-puberal; una vez dado este paso, la cuestión es cultivar, regar a diario su semilla de maldad plantada en la pequeña humanidad.
Boylovers, estos pusilánimes, amorfos mentales y baldragas, buscan desahogo en los niños, ante su imbecilidad de entablar relaciones con seres de su misma edad o condición; convierten la humanidad de los angelitos caídos en su pasatiempo, luego de conquistados y seducidos, encuentran en sus efímeros amantes infantiles, un hobby que ya no les exija movimiento y denuedo, si no la búsqueda de la horizontalidad, se vuelven además de abusadores sexuales, seres reclinados y apoltronados, que cada vez, con cada niño conquistado, sopesan su actividad última como una estadística maleva, para fijarse parámetros diferentes que le llenen de más placeres por nuevos… Es donde encuentran en el racismo y el odio por las mujeres y los niños ya crecidos un sentimiento de hostilidad y deseos de venganza sobre si mismos, pero que hábilmente transforman en mecanismo de defensa y medio de justificación para sus andanzas; De este modo, llegan a dañar física y mentalmente en promedio, unos 150 niños en toda su carrera de pederastas… Y cuenten con ello a sus familias, porque un niño abusado sexualmente, es también una familia arruinada en lo moral.
Aquí, nuestra primera parte, Boyloverismo o introducción a la imbecilidad del pederasta; de su origen probable, podemos imaginar que el boylover es más antiguo que el hombre primitivo, porque este no podía disfrutar de tiempo libre y abusar sexualmente a sus anchas de los más pequeños, por la sencilla razón de que su ambiente permanecía en constante agitación desde que se levantaba con el sol hasta que se acostaba con el crepúsculo vespertino… El hombre al hacerse civilizado cae pues en su trampa y arroja de nuevo las bestias a las selvas educadas, ahora sus cavernas, son sus mentes enfermas, sus garrotes prehistóricos desaparecieron para darle paso a cargar en sus hombros la señal de imperfectos, de seres infectos, que por tan antiguo el boylover se hace entonces a sus anchas, como en la Antigua Grecia, y en la práctica se deduce pues, que solo sus vestimentas han cambiado, pero lo troglodita, nadie se los ha quitado.
Puede deducirse también, que sea un gen chanflón que tengan en su ADN?
Puede también, explicarse que sea propio del sexo masculino; además, cuando se defienden diciendo que es solo amor, porque su mirada se desvía presurosa y sensitivamente pervertida hacia los genitales? Basta disfrazar una niña de niño y presentárselo al boylover, para ver cuanto pueden soportar la ausencia del pene del infante, no dudo que su rechazo sea instantáneo como el relámpago, y es esto amor? Nada más falso… Pedofilia es un término acuñado en la antigüedad para justificar los comportamientos sexuales balurdos y corrompidos de los abusadores de niños y llegar a considerarlos como males necesarios y remediables, si bien son enfermos, en nuestro tiempo y para las penas no en las cárceles, si no pabellones para desquiciados, debe juzgárseles como inimputables, tenerlos dopados, endrogados y lerdos indefinidamente… Aún así, solamente hay una vacuna para curarlos, ella por efectiva, se convierte en la salida para menguar en algo el flagelo, es, por defecto, la solución ideal, es ella, la vacuna racional, es: “LA INYECCION LETAL”…
Ante la indiferencia de la sociedad, y el miedo de las autoridades… Orarle a las deidades antiguas, dignas del ateismo, ángeles caídos, bendecid a los niños…