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Ultimas palabras de Kevin:
“Señor Fabián, esta vez fallaste. Nunca debiste ser mi padre, nunca, pero no te tengo rencor, sólo digo lo que siento. Nunca comprendiste ni me defendiste de los hombres que me hicieron mucho daño. Me da lástima llevar tu apellido, tu apariencia, tu rasgo físico. Gracias por no ser padre conmigo. Nunca te necesité en mi vida y no te necesitaré. Discúlpame por estas palabras, pero es lo que siento. Tú me hiciste mucha falta, pero ahora ya no…
“Esta triste carta, que sirve como fatal recuerdo y prueba de que el abuso y explotación sexual al que es sometido un menor de edad, marca por siempre la vida de la víctima, termina con estas palabras:
…”SALVEN A TODOS LOS NIÑOS QUE PIDAN AYUDA”…
Estas son las noticias que realmente sobrecojen y dejan exhausto de tristeza a cualquiera.
La cruel historia de Kevin Arnold Ramírez Cabrera, un chico Peruano que decidió tomar una fatal desición, acosado por sus abusadores sexuales. No es mentira ni exageración, diariamente sucede, mientras tanto, solo queda seguir recoradándole a la sociedad que el abuso sexual no es un juego ni amarillismo, ni spam, ni alarmismo, es una maldita realidad que nos tiene que obligar a tomar medidas más contundentes en contra de los depredadores sexuales!
Fuente Original:
Escrito por: Dimitri N. Senmache Artola* – Prensa RCPI
miércoles, octubre 21, 2009
A 4 meses de su muerte sus agresores siguen libres…
Ica – Perú.- (Escribe: Dimitri N. Senmache Artola) El pasado 15 de junio, el adolescente Kevin Arnold Ramírez Cabrera, de tan sólo 16 años de edad, tomaba la triste y fatal decisión de quitarse la vida en su casa ubicada en la zona residencial de La Angostura, en la ciudad de Ica. Se encontraba en su cuarto, acorralado por las presiones y acosos que sus dos agresores sexuales, Alcides Manuel García Díaz y Fernando Erick Ferreyra Tipiani, ejercían sobre él. Lo estaban extorsionando, amenazando con divulgar una supuesta homosexualidad a todos sus amigos de colegio y hacerlo público por Internet. Kevin no entendía el porqué de tanta maldad, y porqué nadie hacía nada para detener a sus agresores. Estaba solo, se sentía solo, se veía solo. Su familia no comprendía su angustia, su dolor, su miedo.
La historia del abuso
Y es que estas dos personas habían abusado de Kevin cuando tenía tan sólo 11 años de edad. Con engaños Ferreyra Tipiani se había hecho pasar por profesor de matemáticas y había logrado ganarse la confianza del menor, para luego llevarlo a su domicilio y obligarlo a practicarle sexo oral. Pero no todo quedó ahí.Días más tarde, Ferreyra Tipiani llevaría al niño frente a un tal “John”, identificado luego como Alcides García Díaz, quien terminó por abusar sexualmente del menor. Los abusos sexuales a Kevin por parte de ambas personas se llevaron a cabo en reiteradas oportunidades.
El error de los padres
El abuso sexual cometido contra Kevin se vio luego ocultado por los padres, ya que cuando el menor tomó valor y les contó los terribles abusos a los que era sometido por estos agresores, los padres, que son conocidos en la ciudad de Ica por tener varias empresas y ser comerciantes prósperos, decidieron no denunciar los hechos, porque según ellos “era para proteger a nuestro hijo de la estigmatización de la sociedad y para que no pase por el escarnio de las autoridades”.Por ello, decidieron dar vuelta a la página y olvidarse de todo, cambiar al niño de colegio, comprarle una computadora portátil y darle cuanto pedía o quería, para que olvide el abuso. Asimismo, el padre decidió tomar justicia por propia mano.Así es que un buen día enfrentó, acompañado de algunos familiares y amigos, a uno de los agresores, Ferreyra Tipiani. Lo había citado por correo electrónico, haciéndose pasar por su hijo. Ferreyra Tipiani , quien se hacía llamar “Micky” en los correos que escribía al menor, acudió a la cita sin saber que no era Kevin, sino el padre de él, Fabián Ramírez quien lo esperaba. El agresor, al verse acorralado, sólo atinó a decir que el verdadero abusador había sido Manuel Alcides García Diaz (correo Peru.com).

La búsqueda de justicia

Luego del fatal fallecimiento de Kevin, por propia mano, los padres se dieron cuenta que habían cometido un grave error, el no denunciar el abuso sexual al que había sido sometido su hijo. No bastaban las cosas materiales, el tener una casa a todo lujo, un cuarto inmenso, una computadora portátil, viajes y demás. Lo que Kevin buscaba era justicia, que sus agresores sexuales no siguieran acosándolo, que no siguieran libres, caminando por las calles de Ica, ya que él tenía miedo, miedo a que todo volviera a ser como antes, que lo volvieran a agredir, que sus amigos supieran que él, un adolescente, había sido abusado sexualmente por dos hombres.Kevin quería que sus padres lo protegieran, que hicieran pagar caro a los agresores el abuso cometido contra él. Por ello, en tanta oportunidad tuvo, señaló a los padres los domicilios donde había sido abusado, incluso les llegó a señalar a los agresores, ya que en dos oportunidades Kevin se los cruzó en la calle. Pero sus padres, en especial su papá, sólo atinaban a decirle “ya olvida todo, ahora nada te va a suceder, pues no te dejaremos sólo”.
El acoso, la extorsión y la fatal decisión
Pero este año todo cambió. Los agresores sexuales de Kevin volvieron a tomar contacto con él. Ubicaron su correo electrónico y empezaron a escribirle. Lo conminaban a encontrarse con ellos, a que aceptara que volvieran a abusarlo sexualmente. “Si te gustó la vez pasada”, indicaba uno de sus agresores, Ferreyra Tipiani, en un mensaje enviado desde el correo micky-19-@hotmail.com a Kevin, a lo que éste respondió “yo soy bien hombre, cuando pasó todo eso era un niño y no sabía nada. Ya deja de molestarme carajo. Sólo te digo tres palabras: NO ME JODAS”. Y es en ese momento que empezó la extorsión por parte de ambos agresores.”Si no cumples con darnos dinero vamos a contarle a todos tus amigos que eres maricón, que fuiste nuestra mujer”, indicaba el tal Micky. Y con el mensaje exigían fuertes sumas de dinero. Y para Kevin todo esto era estar en el infierno. Ya no sabía qué hacer, cómo reaccionar, a quién acudir. Y tomó la decisión de vender sus cosas, su equipo de sonido, su laptop, su ropa, con tal de conseguir el dinero requerido. Incluso llegó a pedirle a su padre, un día antes de suicidarse, 25 mil dólares, a lo que el papá se negó porque Kevin no quiso decirle para qué quería tal suma de dinero.Kevin Ramírez ya no podía más. Días antes de tomar la decisión del suicidio, llevó a su papá al domicilio donde fue abusado sexualmente y le señaló con su dedo el lugar del abuso. “Esa es la casa de John, ahí él me violó”.Para Kevin ya no había salida. Sus agresores seguirían burlándose de él y harían todo para nuevamente abusarlo. Él se negaba a ello, ya no quería volver a ese infierno. Por ello, el 15 de junio, luego de discutir con su hermano por unas zapatillas, fue a su cuarto, prendió su equipo de música, puso el volumen un poco alto, se amarró una chalina blanca y lo empalmó a su ropero y terminó con su vida.
Una carta de despedida y un llamado de atención
Kevin Ramírez Cabrera había sido acorralado por sus acosadores y agresores sexuales. Lo habían empujado a quitarse la vida, una que ya habían destruido cuando tuvo 11 años de edad. Pero Kevin antes de suicidarse se tomó tiempo para escribir una carta dirigida a su familia, a sus hermanos y a sus padres. En ella explica lo que sentía, lo que pasaba por su mente. Pero lo más fuerte fueron las palabras dirigidas a su padre, a quien acusaba de no haberlo sabido proteger: “Señor Fabián, esta vez fallaste. Nunca debiste ser mi padre, nunca, pero no te tengo rencor, sólo digo lo que siento. Nunca comprendiste ni me defendiste de los hombres que me hicieron mucho daño. Me da lástima llevar tu apellido, tu apariencia, tu rasgo físico. Gracias por no ser padre conmigo. Nunca te necesité en mi vida y no te necesitaré. Discúlpame por estas palabras, pero es lo que siento. Tú me hiciste mucha falta, pero ahora ya no…”Esta triste carta, que sirve como fatal recuerdo y prueba de que el abuso y explotación sexual al que es sometido un menor de edad, marca por siempre la vida de la víctima, termina con estas palabras: “SALVEN A TODOS LOS NIÑOS QUE PIDAN AYUDA”
La indiferencia de las autoridades
Con los hechos antes relatados, que incluyen aún detalles más sórdidos, que podrían dañar la susceptibilidad de los lectores, las autoridades judiciales de Ica, pasados ya cuatro meses de la muerte de Kevin, no han ordenado hasta el día de hoy ni la detención preliminar ni el impedimento de salida de estos dos implicados, Ferreyra Tipiani y García Díaz.
¿Qué esperan las autoridades?, ¿qué espera el juez?
Recordemos que en casos similares de violación sexual infantil, la detención preliminar es una decisión muy común, pues tiene por objeto impedir que los acusados emprendan la fuga. Pero también es común que ciertas autoridades, con posible desconocimiento o insensibilidad para con estos temas, no hagan nada y permitan, con su desidia, que los agresores desaparezcan y no enfrenten a la justicia cara a cara.Hoy los padres, la familia de Kevin, amigos y comunidad de Ica, acompañados de medios de comunicación local, batallan día a día para lograr que los acusados sean detenidos, pues temen una fuga inminente. Han realizado plantones, vigilias, marchas, conferencias de prensa, pero nada ha servido para apurar la decisión del Poder Judicial de Ica.El Ministerio Público y la Policía de Ica hicieron su trabajo, investigaron, aglutinaron pruebas y pidieron la detención de los presuntos agresores. Pero el Poder Judicial es “autónomo” y no hace caso a nada ni nadie, sólo a su “criterio de conciencia”.
Dato importante
Uno de los dos implicados en este triste caso, Alcides García Díaz, quien ha sido señalado por Ferreyra Tipiani como la persona que sí abusó sexualmente de Kevin, fue denunciado, anteriormente, por haber abusado sexualmente de dos niñas de 7 y 10 años respectivamente. Sin embargo, al provenir las víctimas de una familia muy pobre, que no contaba con defensa ni asesoría legal pertinente ni adecuada, Alcides García logró que el proceso le sea favorable, y con pruebas que hoy están siendo discutidas en la Corte Suprema, fue absuelto de los cargos, a pesar de que las propias niñas lo sindicaran a él como su agresor, cuando era vecino de las mismas en un asentamiento de Ica.Por su parte, Fernando Ferreyra Tipiani, ha sido comprendido en la investigación como presunto autor de violación sexual a un menor de edad y por cargos de pornografía infantil, ya que se le encontró material pornográfico de menores en su computadora y en archivos de video. Asimismo, ambos agresores han sido acusados por el presunto delito de extorsión.Pedido a la sociedad para que no olviden a Kevin
Hoy los padres de Kevin, la familia y amigos, la comunidad de Ica, los medios de comunicación local y las organizaciones sociales piden y exigen justicia. Del mismo modo lo hace Kevin con los recuerdos que ha dejado, con la vida que se quitó, con sus palabras “SALVEN A TODOS LOS NIÑOS QUE PIDAN AYUDA”.(*) Dimitri Senmache Artola es presidente de la Red Peruana contra la Pornografía Infantil, Consultor Internacional en temas de Trata de Personas y Explotación Sexual Comercial Infantil. Actualmente viene apoyando a la Familia de Kevin Ramírez en la ciudad de Ica, donde próximamente se constituirá una sede de la RCPI-Perú.
entrada de Red Peruana contra la Pornografía Infantil @ 9:00 AM