>Una historia escrita, por un chico de doce años, Alexandro…

Una de las incursiones en el foro boylover.net, después de sus acciones de inteligencia y recopilación de datos, el foro de pedofilos, pederastas y pornógrafos infantiles (boylover) fue puesto privado, de ese tamaño fue la excelente tarea realizada.
Fotografías de boylovers, direcciones físicas, teléfonos, placas de autos, fotografía de víctimas en diferentes partes del mundo. Seis meses de investigaciones que permitieron afianzar la lucha contra el flagelo de la pornografía infantil.
luego de esta incursión, a los seis meses nuevamente otra infiltración que deja como resultado la obtención de la base de datos de un foro alterno. Esteban Guinios, el protagonista del excelente trabajo, de nuevo queda claro que ese foro es un fangal de depredadres sexuales que hay que seguir combatiendo.
La maldad si tiene límite…
Alexandro 12 años… Nick Uncrewdibler. 2006

… Fue hace no tantos años, estábamos en una finca en la zona de montaña de una zona de aquí, lejos de la ciudad.
Jugaba con Juan Carlos, mi primito que tenía ahí 12 años un poco más grande que yo.
Estábamos embadurnados de arena hasta los pelos de la cabeza y con un montón de piedritas que eran carritos y palitos que eran las personas. Solo rumores de rrrrnnnnnnn, pam, ññññññññuuuuuuuu, así se oía creo como empujábamos los carritos por entre la arena y arrodillados muy concentrados. Cuando de pronto llegó un señor dueño de la arena, un hombre que asusta, su barriga grande y muy alto y con un cigarro en los labios, sin afeitarse y con sus cejas llenas de mucho pelo y miraba como rabioso con una camisilla de esqueleto de esas blancas pero esa de él ya estaba manchada y amarilla.
Me miro tan horrible que aun no me olvido de sus ojos tan rabiosos, yo empecé a tirar fuera dela arena los carritos y las personas o sea los palitos y las piedras… Juancas se paro encima de la arena yo me eche para atrás pero sentado, Juancas se sacudía la arena de las manos y de los pantalones que habíamos roto de las rodillas para abajo porque eran míos y le quedaban cortos, mi primito lo miraba pero no así como yo de asustado, no se que mirada era como que no me mirara el señor ese a mi.
Ese hombre le estiro su mano y el se la dio y no dijo nada solo le dio la mano y se quedo mirándome como pidiéndome ayuda pero yo no supe que hacer. Se fueron caminando despacio y él me miraba, Juancas iba caminando para delante pero su cabecita me miraba a mí hacia atrás, mirándome, como gritando con los ojitos algo. Se alejaron y el se sacudía la arena con su otra mano y cuando me miro más lejos el hombre le pega un jalonazo que su pelito se movió en el aire como en cámara lenta y se perdieron en unos matorrales cerca a la casa del hombre, del vecino de la finca que cuidaban Juancas y mi tía.
El dijo solo – ayyyyyyyyy. Y yo salí corriendo a mirar para donde iban y se metió en la casa del hombre y cerro esa puerta toda desbaratada casi. No supe si ir a llamar a mi tía o que hacer si irme a mirar que pasaría con Juancas. Es que estábamos muy lejos de nuestra casa en la finca y mejor me fui y me puse agachado debajo de una ventana y escuchaba ahí comiéndome las uñas. Me puse a rezar y las manos y la boca me temblaban sin parar el corazón me latía y sentí en el pecho algo que me golpeaba y en la barriga muchos nervios. El hombre le decía porque no había vuelto y el se puso a llorar pero pasito, yo lo oí y me puse a llorar también.
Le dijo así como bravo quítate los pantalones ya y deja de llorar como nena. Y le repetía porque no había vuelto.
Mi primito le dijo que no quería y se oyó así como una palmada y lloraba más pero en silencio y me quise ir corriendo a pedir ayuda pero estaba demasiado lejos de la casa de mi tía.
Oía como las cosas se caían y ruidos y Juancas decía no mamá no, pero pasito no gritaba y se oía que las cosas se caían. Y se quedaron callados y el hombre dijo: es para que aprenda. Y se quedaron callados y yo ya no me aguante más y dije diosito ayúdame y mire y había unos palos y unas herramientas en una canasta grande y cogí un palo de esos que era como un cabo de un azadón y vi por la ventana rota que le tenia la mano tapando la boca y le trataba de quitar el pantalón roto y el no dejaba y ya no aguante mas y le pegue con el palo ala ventana ya rota y una y otra vez tan duro como pude y le pegaba a la pared de tablas y llegue a la puerta y le pegue duro y me dolían las manos y los hombros pero seguí pegándole rápido, no se cuantas veces fue, y la puerta se abrió y vi entre oscuro y claro adentro esa cama sucia y destendida y por el piso todo regado. Solté el palo porque vi salir a ese hombre con esa cara horrorosa y su panza y su camisa sucia y amarilla y se paro en la puerta y puso una mano en la puerta y la otra estaba empuñada como de rabia y yo me quede ahí paralizado sin poder moverme y boto el cigarro hacia mi y yo no me pude mover nada, el adentro lo vi en la cama sentado lloraba y le temblaba su labio de abajo y se subió el pantalón roto y las rodillas le temblaban también. Mire ese hombre a los ojos y peor fue sentí ganas de gritar y llorar pero no pude. Solo miraba sus ojos feos y esos pelos de las cejas que eran muchos y despeinados y se movían cuando gruñía con los dientes.
De pronto vi algo como una luz que paso a mi lado, rapidísimo y era mi primito que se paso debajo del brazo del hombre y me decía entre llanto y grito corré Alex. Que corrás Alex corré!!! Y el se alejo y ese hombre lo vio y hizo cara de sorpresa y trato de alcanzarme con sus asquerosas y sucias manos gordas, como si fuera en cámara lenta todo pasó.

Ya sentí mas fuerte el grito de mi primo y cuando ya me alcanzaba ese hombre salí corriendo apreté mi cuerpo y corrí y cuando pase a su lado de Juancas yo no se como nos cogimos de las manos y el tenia su otra mano en la cintura que no se le cayera el pantalón roto mío.
Cuando ya paramos cerca de la casa de mi tía donde cuidaban la finca nos abrazamos y me dijo que le prometiera que no diría nada a nadie, ni a mi tía ni a Armando mi amigo que estábamos de paseo en la finca esa.
Nos metimos a la casa pero no nos preguntaron nada.
Pero por la noche yo no podía dormir y miré a Armando, y me puse a llorar y no aguante y me abrazo y dijo que pasa pequeño y lo abrazaba duro y mejor le dije lo que pasó.
Me dijo ya no llores, que todo tiene remedio.
Se paro y se cambio su pantaloneta y su camisa de dormir y se puso su ropa y una chaqueta y saco de debajo del colchón su arma que tiene hace tiempo y le halo de arriba para cargar una bala y vi sus ojos como rojos de candela, yo me comí la cobija de nervios y le dije no te vayas que tengo miedo, me dijo que no me preocupara que solo iba a arreglar el problema.
Y se salió al comedor y llamo a mi tía y se pusieron a hablar ahí un rato largo. Ella le abrazo así sentada como estaba y lloraba y el solo miraba para arriba y suspiraba y me miro en la puerta del cuarto y me hizo ojitos que tranquilo y me dio su sonrisa de siempre de tranquilo como te quiero. Se paro y me hizo una seña que me fuera al cuarto de mi primito y con mi tía. Se fue caminando así despaciosamente y subía el cuello de su chaqueta y se metió el arma al bolsillo de la chaqueta y cerro la puerta y se escucharon sus pasos encima de las hojas del patio cuando se fue. Nos acostamos los tres en la cama de mi tía y nos arrunchamos y nada nos decíamos nada, solo sollozaba Juancas y mi tía le acariciaba con sus dedos su pelo y le decía tranquilo y le acariciaba la carita y yo me pegue bien a el y sentía que su pecho se subía y se bajaba como sin consuelo. Me puso el brazo bajo la nuca mía y me jalo y nos pegamos bien cerquita y así casi no dormíamos cuando sonó un pum pero así con eco, nos quedamos sentados los dos en la cama abrazados y empezamos los dos a sudar y a temblar y mi tía se fue a la ventana y vi lagrimas en sus mejillas en la luz de la luna y se puso las manos al pecho como una virgen a rezar y mirar hacia arriba al cielo. Nos bajamos los dos dela cama y con los codos sobre la cama rezábamos como mil padrenuestros que no sé venia mas a la cabeza y a toda velocidad una y otra vez.
De pronto se abrió la puerta y estaba ahí Armando parado en la oscuridad y cerro y se metió a la pieza y ya no rezamos mas y mi tía se secaba sus lágrimas y él se arrodillo en una pierna nada mas y miro a Juancas y le cogió como duro el cabello y lo miro a los ojos y le dijo: ese hombre no te molestará nunca más y lo jaló duro a su pecho y le besaba la cabecita y él lloraba desconsolado y lo abrazo y me puse a llorar yo también y los abrace pero solo un poco porque los brazos no me alcanzaron para los dos. Mi tía dijo algo al oído de Armando y se salieron al comedor y encendieron una vela y se quedaron ahí y yo me acosté con Juancas y ahí arrunchados nos quedamos dormidos.
Despertamos ya como a las nueve y el sol era más picante y más luminoso ese día, salimos ala puerta y ellos estaban montando cajas y maletas al auto de Armando, nos pusimos la mano en la frente para que el sol nos dejara ver y nos miramos con mi primito y solo dijo yuppi! Y brinco un poquito y me di cuenta que nos íbamos con ellos dos a la ciudad.
Armando nos dijo súbanse y así con la ropa de dormidos y no importa dijo y nos subimos atrás y Juancas cogió a su perrito de mascota como lassi amarilla y blanco igualito pero muy pequeño y mi tía miro a mi primito y le dijo si se lo vas a regalar? A mí medio mucha emoción y él lo puso en mis piernas y el perrito me lambio la boca pero a ellos los perritos pequeños no les sabe tan feo su lambido.
Mi tía se fue adelante y Armando manejando y se tomaron sus manos y Juancas y yo atrás con unas cajas y maletas y nos pusimos cada uno en una ventana y el viento nos despeinaba y las lagrimas que salían se secaban rapidito de la brisa que hacia. Saqué a Raiven por la ventana del auto y a elle gusto, así se llama mi perrito ahora.
Nos miramos con mi primo y como al tiempo volteamos atrás a mirar atrás donde se quedó las montañas, la casa, la arena y los malos recuerdos.
Juancas vive ahora cerca de mi apartamento ya esta más grande y tiene novias y vamos al centro comercial algunas veces los fines de semana. Y sonríe y nos miramos de buenos amigos. Ahora está feliz y yo también.
Y gracias a un amigo especial que me corrigió la ortografía.
Alex.