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Te dirigías a tu trampa,
la celada jamás guardada que quien te dice que te quiere ha de tenderte,
levitabas raudo, alegre, manso,
sin pensamientos bárbaros porque quien tan tierno los tiene?
Abres la puerta del infierno que hiede,
pero tu amor no suele diferenciar…
De tu pureza no quedará aliento,
y los ángeles que sin alas dijeron protegerte?
Ellos, pecadores violentaron su palabra,
no te cubrieron con sus alas,
te dejaron solitario en las garras de la peor de las muertes:
la sevicia humana de quienes vibran en pensamientos crueles…
Quedaste tan solo, triste, el agobio no tenía ni nombre ni destino,
sufriste la muerte viva, el calvario de los niños que cargan la cruz indecible;
tu cuerpo fue atado a un endiablado dragón que vomitó su fuego frío.
Ahora en la penumbra caminas, sin rumbo, porque ya no hay rumbo en tu vida,
llegarás al regazo de tu madre buena y callarás, rendirás tus lágrimas al silencio,
le abrazarás y callarás, eres tan pobre ahora,
sientes que tus tesoros más preciados te fueron arrebatados y lloras…
Te dejaron solitario flotando en la penumbra,
confiado dirigiste tus pasos al mal,
él, saciado de maldad tomó tu alma
y profanó tu indemne cuerpo…
Pasarán los años y un día suspirando,
que ya no puedas con el fuego que no te dejó de abrazar,
dejarás escapar al dragón que lleva tu preñez…
Calla inocente…