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A un colaborador dentro del foro de depredadores, sacaba tiempo de su carrera para colaborar con nuestra tarea.
A él, en donde esté, gracias por su esfuerzo en poner en evidencia a estos infectos.
Me conmovió su relato algún día, sobre la enfermedad terminal de la madre de un niño que atendía en su clínica.

El cáncer asesino, otro depredador sin piedad que ataca a los seres humanos, al ángel de las mañanas que es la muerte de visita, le ruega, pero nunca viene…
A veces lamento que mis escritos hayan terminado como anzuelo, pero fue un sacrificio necesario, a través de mis letras pude, como el flautista mágico, penetrar sus mentes enfermas y de esta forma ayudar, aunque sea un niño cada día, para evitarle que caiga en manos infectas.
Como siempre, las opiniones de tristeza y la felicitación de las débiles mentes de estos depredadores no se hizo esperar, fueron seis meses interminables de alimentarles diariamente el ego, se etregaron como borregos al matadero y las consecuencias son claras, el foro de infectos tiembla, solamente cuando escucha “Joshua viene”…
Este relato es de una madre en agonía despidiendose de su pequeño crío y saludando al ángel de la muerte.

Fenix… El ave que no salvas solitaria tu alma, al pesar de tus resacas personales, atrapas en tus delicadas garras la brizna suave que te alegra las madrugadas…


Ahi veces que…
El aire que respiro se me vuelve turbio, denso. Los ojos se me nublan, devanados por el destello intenso de la luz que inunda mi aura desconsolada.
Mis oídos ensordecen escuchando los silbidos de la brisa fina filtrandose impermeable por entre las hojas secas que no enternecen primaveras florecidas.
Hay veces que los sentidos no me enseñan los sonidos que adormecen la conciencia, la luz que guía en vez de la centella que me lleva a la perdición, a la senda desconocida.
Duermes… tu respiración pausada que quiere enloquecerme.
Duermes, inerte, pero lleno de vida.
La confianza que en mi depositas me lanza en picada en un abismo sin salida.
Danza nocturna de un pajesito solitario, un puente que cruzar y la valentia de mi conciencia enfrentada con la fábrica de locuras que me hace dudar la piel.
Donde estoy? Trato de interpretar el umbral. Ya no me guías, el ocaso siembra de piedrecillas pateadas mis pupilas sin el norte de natural que en vida me señalarías.
Hoy pensé en ti, cuando quisiste tomarme de la mano y no lo permití. El río turbulento que quiere arrastrarme y tu porfía por ayudar a recuperar la esfera semiperdida de los angeles.
Mi niño! Grito y no me atiendes. Los corceles corren despavoridos! Lloro amargamente mi balada de clemencia. La lluvia poderosa no me rosa, quiere hundirme, desaparecerme. Pensandote en lisonjas que no son más que milagrosos pensamientos de mi ser incólume, solamente herido por los recuerdos.
Los guerreros que amenazan. Lucho por mi libertad, el niño no me deja partir, no me deja libre mi mano, se aferra a un mortal humano.
Te grito que me dejes! Que me dejes y que me haces daño.
Escucho tu respiración acelerada, en humilde tensión tus ojos me susurran que me quede. Son florcitas de colores clamando por justicia.
Los guerreros se acercan. No me sueltas y es mi intención irme. Tus palabras sangran y me aterran enormemente.
Yo asustado pero tu inocente condenado. Mi niño cubierto de barro. Resbala mi mano y el llanto enjuaga la ladera de tus muslos solitarios, quiero volver pero el vuelo es la luz en veloz huida y te veo en horizontal lejanía…
Desgarradas voces penetran las palmas de mis languidas manos que cubren indefensos mis oidos y despierto sudoroso a frio. Encrucijada de amores; en mi portal surcado de flores son las tres de la madrugada, reseca la garganta, el corazón en pálpito solitario desbocado.
De nuevo a mi ventana, trascorrer cortinas, mirar la noche citadina y fría. Mi cama vacía, vacía de ti, llena de tu quejumbre luctua. Afuera las luces titilan en melodía artificial.
Duerme el hastío en humedad expresa de sábanas desordenadas y me pregunto, angel de mis madrugadas, donde estás? Cuando vendrás? Como sabre de ti si ni siquiera te conozco.
Ahí veces que el día se va en ocupaciones de rutina a pesar que no parece, mi mente está ocupada en ti, trato inútilmente de imaginarte, pero como?
Si es que en mis sueños te contemplo inmaculado en tan enjambrada belleza que es imposible forma humana darte. No puedo… No puedo imaginarte aun en el lienzo más preciado… y muero en vida.
Ayudame a olvidarte, aún antes de conocerte.