>En el umbral de la puerta de Mayo en primavera
serena esculca la colmena una lánguida sonrisa
las alitas de las mariposas susurran y veneran…
Desaparecer las penas de una madre a prisa!

Progenitora que en austera pobreza y soledad
juntó fuerzas y dio la luz a un rosado cuerpecito
pobre como ella pero calientito de cariño…
seduce al aire y se entrega al llanto divino.

Niño! Niño! Grita en la soledad que la vela
y entre la sonrisa y el llanto limpia el rostrito
regordito y lleno de ansiedad desconocida,
la alegría de una madre su llanto dulce venera.

Y se siente regalada con el mejor de los detalles
las rosas de primavera, las mariposas de los valles
las aguas cristalinas que tan lejanas se encuentran
cantan y se regocijan, ayúdanle a alejar sus penas.

En soledad le limpia de fluidos de madre santa,
él le responde con sus gemidos y temblorcitos,
se estremece la criatura y ella le abraza a su pecho fuerte
corta su lazo natural y el bebecito solloza… Angustia…

Busca sus pezones, ella busca su boquita, suspiran…
Al éxtasis se entregan, ella con el llanto en las mejillas
él con la pujanza y desespero de quien tiene sed de vida,
entrañas de madre regocija, vientre de pequeño leche codicia…

Calman sus sequías, frenesí… latidos de alegría…
Madre que en la pobreza un día dejó su estela bravía
pequeño crío que le dio alegrías y vitales esperanzas
alabanzas no serán constantes, vida y lastre alcanzan

Cuantos pagos recíprocos de amor y comprensión
se necesitan para que la raza alcance refinamiento?
Cuantas caricias necesita el cuerpo inerte
para que la suerte le sonría al inocente?

Y crecerá el armiño tierno y se tornará inquieto
su lampiñez desaparecerá por completo
y perderá los vientos infantiles y juguetones
femeninas manos diferentes desbordarán en caricias

Y del niño que alegraba su solitaria vida
solo quedará un recuerdo entre alegre y triste…
Desvanecida la tristeza, la esperanza regresará un día
cuando al portal llegué con sus propios críos…

Abuela… Buenos días…