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Pobreza: indigencia, penuria, escasez, inopia, miseria necesidad, carestía, hambre…
Desde que el hombre supo como subyugar a sus semejantes mediante la esclavitud mental, traducida en las religiones o creencias fantásticas, se creó la pobreza como un avatar y la resignación como un premio de los dioses, para ello en las sociedades seudo modernas, las clases elitistas crearon un sistema de círculos cerrados que involucran a los grandes prelados con las familias más prestantes y pudientes, llamados oligarcas comúnmente.
El día que se acaben las religiones en el mundo, la pobreza se acabará, lo único que mantiene vivas las religiones es la pobreza y lo único que mantiene la pobreza viva, son las religiones. Son directamente proporcionales y de solución matemática imposible (sic).
Pero, no quiere decir que la pobreza por si sola sea la fuente de las desgracias sociales y culturales, las religiones se han encargado de sembrar la falsa idea (como todas en su género y circunstancia) del agrado de los dioses para que se pueble la tierra y se tengan más hijos, además que luchan contra el uso de métodos de anticoncepción, así, nunca se acabarán las bocas que seguirán alimentando los cordones de miseria de las grandes ciudades y el abandono del campo, sobre todo en los países en “vías de desarrollo” (otra mentira tan grande como que un mesías vendrá a salvarnos).
Los ricos, la antítesis de los pobres son los que financias las guerras, son los ricos los que tienen el monopolio educativo, el acceso a los mejores mercados y a la tecnología…
Son los ricos los que manejan los negocios de las drogas alucinógenas y los licores y las armas para las guerras, males donde se están consumiendo las “jóvenes generaciones”. Cuando un pobre descubre o se inventa algo, se lo roban y en medio de grandes fiestas de lanzamientos expuestas a la opinión pública cuyos medios de comunicación son de los mismos ricos, lanzan descubrimientos e inventos como si fueran propios de los más pudientes.
Males como la prostitución les han sido achacados siempre a los pobres, por sus necesidades, pero son los ricos los que los frecuentan y la iglesia la que los sostiene: “son un mal necesario”. Si no hay prostitutos infantiles, de seguro habrá más sádicos, es el lema de los prelados en sus iglesias y confesionarios.
La pornografía es casi exclusiva de los ricos, ellos fueron quienes en principio la financiaron y promovieron.
Las artes, nunca han sido del natural interés de los pobres, no porque haya falta de talento, sino porque no se tiene acceso al conocimiento fácilmente. Se les dotará a los pobres de computadores en las escuelas, pero esto solo se hace para que sus pocas monedas las gasten en comprar los aparatos o pagar en los salones de Chat el poco dinero que les dan para su merienda…
La farándula y los reinados de belleza son propios de los ricos, si un día un pobre llegará a coronarse, sería absorbido por las élites y como nunca ha estado acostumbrado a lo estrambótico de estas sociedades, se degenera en vicios y libertinajes y viene la crítica, como los pobres nunca tienen tanto, se desbocan cuando un poquito más les llega, pero en realidad no es por eso, sino que la misma sociedad elitista le muestra el mal camino, lo guía por las perdiciones para sacarlos de sus vidas egoístas y quedarse solos en sus bacanales.
Y todo esto, con el aval y la bendición de las santas religiones, especialmente la católica, cuyo acaparamiento de los medios y “viveza” para acomodársele a la “ciencia” y a los “fenómenos naturales” a medida que pasan los años, hacen de esta ideología la más dañina y peligrosa en todas las épocas.
Curas, sacerdotes, prelados pederastas, ladrones de inocencias… Pecadores. Mentirosos de la mejor calidad en todas las épocas y momentos… Seminaristas en casas de prostitución con sede propia y un gran crucifijo en la entrada, tapándole los ojos a un cristo inmóvil con una manta para que no vea sus perversiones.
Por ello la gente se ha dispersado a abrir sus propias tiendas de campaña y crear nuevas religiones o refundar algunas obsoletas, pero todas con el mismo fin, hacer que el hombre le rinda culto a las cadenas que lo tienen aprisionado, que se arrodille arrepentido por pecados que cometidos sobre sus semejantes, con un padrenuestro y unas lágrimas quedan limpios con un pedazo de harina desabrida y una copa de vino de uvas pisoteadas por extraños, y santificadas estas humanas creaciones por las manos de quienes se dicen los más santos y ejemplares, como el cura Rozo en Colombia por ejemplo.
Y salir de nuevo a hacer daño, de todas formas, dios perdona y como esta vida es inútil y vana, como lo que vale la pena es lo que viene después de la muerte, entonces para que preocuparse por ser más solidario?
Con unas monedas puestas en una caja hecha de la misma madera con que están hechos los dioses inertes colgados en las paredes y en los cuartos de los creyentes, con la misma madera con se fabrican las armas que matan a los pobres o los bolillos que se usan para dominarlos en las protestas, con la misma madera de los féretros de los pobres que son asesinados en protestas pacíficas por sus ideales sociales, solo con unas monedas más sucias que las barracas de los cerdos, limpian sus pecados los ricos…
Los pobres solo oran, si no hay para un mendrugo duro y aguas con colorantes para la sed para menguar las necesidades hambrientas a sus hijos, mucho menos para lavar sus pecados. Solo los ricos son perdonados, por ser quienes más dan. Pero, aún así, sabiéndolo, los pobres viven en medio de sus desgracias resignados, es lo que se les ha enseñado desde el mismo vientre materno. Son tan felices, como viven los ricos en medio de sus vicios y sus fantasías orgiasquicas y bacanales de fama.
A más pobreza… Más fe… Es la idea que se le vende al pueblo que menos tiene, desde la cuna se le inculca a los niños que ser resignado es una alabanza a dios y “algún” día le será premiado. Así, los niños crecen en esta expectativa y muy, pero muy pocos contarán con la suerte de salir adelante en medio de las adversidades; la más difícil de todas es la discriminación por su status social, si se observa con detenimiento, quienes sostienen a las iglesias y sus dogmas son los más pudientes, los que más tienen, los que más despilfarran, así que esto equivale a decir que a las iglesias se les paga o soborna para que sigan manteniéndole la fe a los pobres…
Si las religiones se acaban, se acaba la pobreza y se acabarán las guerras, que son al fin y al cabo la consecuencia primaria de la ignorancia de los seres humanos. Las religiones son las que enseñan a odiar a sus semejantes que le son contradictorios, si no se les puede transformar a sus dogmas hay que exterminarlos y provocar las guerras es la mejor estrategia, desde los más lujosos tronos en Roma y las casas de gobierno de las potencias se señalan detenidamente y con el mejor cálculo ajedrecístico de todos los tiempos, donde se ha de seguir combatiendo, desde Roma, se sigue manejando el mundo, como en las épocas de Nerón, desde el trono más lujoso de la tierra, como lo hacía Calígula, con el anillo más bendito y una comarca de miles en una plaza cuyo suelo guarda las historias más nefastas de los emperadores, se dan las órdenes que siguen atormentando a los pobres, a los desvalidos, necesitados, hambrientos y sedientos, ya no tanto de justicia, no, muertos de hambre viendo como se desaparece lo más sagrado que se tiene, la dignidad del ser humano y todo ello con las costillas pegadas al espinazo.
La sabia, poderosa y vengativa naturaleza siempre se ha salido con la suya, y aunque se ha demorado en estas épocas recientes, vendrá. Pronto, eso se presiente, sin necesidad que venga un mesías a ratificar lo plasmado en un Apocalipsis donde inexplicablemente nos enseña lo más sofisticado del terrorismo, o si no, quienes son los jinetes y los ángeles que tocan las trompetas, si no los que se baten en las guerras? Que mal ejemplo de intolerancia y perdón de los pecados por más graves que sean.
Y a todas estas, sigo sin obtener respuestas a Mateo 10:34, me enseñaron que Jesús vino al mundo a salvarnos e instruirnos sobre el amor al prójimo y el sacrificio por su pueblo y ahí mismo dice, según este sagrado versículo que el papel de Jesús el Cristo fue de el de causar división entre sus semejantes: “No piensen que he venido a traer paz al mundo, no he venido a traer paz sino guerra, he venido a poner al hombre contra su padre…”
Que ojalá los coja confesados cuando se le derrumben los templos y las mansiones. Los pobres, sobrevivirán más fácilmente, porque están acostumbrados a las desgracias, al hambre, a las calamidades y a la intemperie. Allí si serán más valiosos, aun cuando sigan siendo creyentes o se vuelvan ateos.
Nunca más se maltrate a los niños en la faz de la tierra, las religiones promueven la pobreza y sus manifestaciones: prostitución, pornografía, perversiones. Dicen no al aborto porque una vida es sagrada, pero les importa poco si la madre es una niña de diez años que fue violada por un creyente que desde la cárcel dice que está arrepentido y clama justicia porque ya pago su deuda con la sociedad. Como dios es el que juzga soltémosle para que salga las calles a seguir engendrando más criaturas hambrientas de justicia desde antes de nacer,. Bendito sea…
Dicen no a la dosis personal de drogas, pero promueven el consumo de alcohol y las fiestas; matrimonios, bautizos, carnavales, reinados, ceremonias militares con bendiciones sacramentales… Despedir a los hijos para la guerra con un crucifijo: Ojalá que mates a todos tus enemigos… Pobres muchachos, falsas ideas les vendieron, se van al matadero creyéndose patriotas, cuando son borregos en extraños desiertos… Con un escapulario metálico o de madera que se quedará en el suelo de un país extraño… Que agonía tan miserable, sin nadie que en sus últimos momentos le tome su mano para decirle: “te quiero…”
Nunca más se maltrate a los niños en la faz de la tierra, las religiones promueven la pobreza y sus manifestaciones: niños en las calles vendiendo sus cuerpos a los mejores postores, jíbaros ofreciendo venenos en los parques que rodean los templos… O que me digan que miento si en Medellín, Cali o Pereira no se consiguen niños que se venden para bacanales de drogas y sexo por menos de 5 dólares en los parques custodiados por las catedrales católicas…
La pobreza se acabará cuando se acaben las religiones, pero para ello, tendría que estrellarse un cometa de cien kilómetros de diámetro contra la tierra, o que haya un diluvio donde no haya arcas ni profetas…
Mientras tanto, que sigan las perversiones bendecidas por la iglesia, que cada cual abra su templo o su iglesia y engañe a cuantos más pueda, esa es la vida…
Sabia, poderosa y vengativa naturaleza, en ti creo infinitamente.
Amén