>Secuestrado de la mente de un desordenado.
Capturado su pensamiento, se hace esclavo, y habla, sin humillamientos, libre, como los demonios dignos de su discernimiento.
A jonhatan, en su cielo…

ABADDON

La insondable profundidad de tu mirada cuestiona una vez más la razón de mi existencia,
Tus temores se difuminan con el olvido, tu sonrisa se me escapa, lentamente calla.
Fue la soledad y el narcótico delirio quienes te trajeron a mi lado, incubo providencial
En tus ojos percibí el tedio, el sufrimiento se adhería a tu piel con misterioso aroma.
En aquel parque, a la luz de la gélida la luna, sellamos con sangre el destino de un amor
Doloroso tormento, alucinaciones constantes, vida que camina de forma espectral.

A tus 16 años la muerte derrotaba la esperanza, el brillo de tus ojos se extinguía callado,
Valiente, como un héroe de antaño. El brío de la coca triunfaba en tu ser.
Alucinando te conocí, te odie, en mi germinó un amor silencioso, parco y sencillo.
Tus sueños frustrados me acongojaban, me enseñaban el valor que tiene perder.
En ese parque de ilusiones mi amor cada día por ti esperaba, yo no era más que un niño,
Tú también, pero tu infancia de diluía en un oscuro abismo, en el que disfrutabas caer,
Perderte, vagar con las sombras, juguetear con el dolor que representa un recuerdo.

Ángel de muerte,
Espectro deambulante,
Día a día te alimentaste de mi aliento,
Mis sueños te abrazaban como un recuerdo,
En tus brazos encontraba refugio en las tardes lluviosas,
En las noches contemplábamos la ciudad y sus luces, y sus angustias,
Nos burlábamos del dios misericorde, blasfemábamos su nombre, nos odiaba.
Como luces rutilantes y con paso decidido nos alejábamos de su celestial morada.
Ángel caído, habitado de historias oscuras y extrañas, de amores perdidos en la nostalgia.

Ahora que no eres más que un inquilino de mis oscuros recuerdos, un fantasma, un espanto,
Una continua presencia que me vigila con apagada mirada, con los ojos de tu pasado.
La muerte te acarició en una noche, la seguiste sin dudarlo, te saciaste con sus fríos besos,
Yo quise seguirte, volar a tu lado, pero el placido sueño del olvido no me fue permitido,
Desde el puerto de la tristeza vi tu barco partir, tus mechones juguetear con el viento, ese pelo que acariciaba como si fuera mi tesoro, que olía a rebeldía, a dulce adolescencia.

Esta noche, en que los recuerdos cabalgan libremente por el campo de la tristeza,
Confieso que el dolor ha vuelto confabulado con la nostalgia. No puedo olvidarte,
Pero una extraña calma rodea mi alma.
Paz en tu tumba, Ángel oscuro,
Te amo.

JATV
(1977-1993).