>A ti, Boylover Infeliz…

Sea! Tú, pederasta infeliz, soberbio,
cuya voz grave por defecto, ronca, mustia, muerta,
con destemplado aliento, sueles engañar,
al compás de tus caricias profanas,
las tiernas almas humanas?
Idiotizas tus sentidos, al verlos;
desazonas tu vida, plasmas en sus pieles forasteras
tus graznidos enfermizos.
Dime! ¿Qué infernal inspiración te ha influido,
que dios anti-Apolo te ha fungido
tanta maldad y oscuridad en tus adentros?
Sentimientos inciertos, hipócritas…
Sentimientos de infectados por defecto
de la ponzoñosa mala suerte…
Tú, inculto de sabiduría amorosa,
tú, falto de conciencia, falaz y mentiroso,
atrevido, insolente, inconciente,
malevo, maldadoso, innoble… Indolente!
Tú dime! Que pretendes conseguir
en el espíritu divino y el cuerpo sagrado de los niños?
No simules llevar una corona de espinas,
porque no la mereces,
solo ella corresponde a los mártires y próceres!
Nunca quieras igualar tu frente altanera y despiadada
con la frente de los héroes que libran mil batallas
para ver que pagues por el daño que sueles,
infligir a quienes incondicionalmente te aman,
inocentes, sonrientes pequeños;
esos, a quienes devuelves a cambio de su confianza…
sangre y sufrimientos…
Mejor, tuvieras la muerte amarga,
que esta vida que no mereces…
Nunca conseguirás, aunque intentes,
que te llamen ser humano,
eres un ente non-sagrado,
impuro, putrefacto, infecto
y contagiado de todos los males juntos.
Muere, en tu soledad muere,
bulto se sal envenenada…
Hijo del infierno…
Mala hierva… Plaga!